Este artículo establece un diálogo entre el filme El techo de la ballena (1982) de Raúl Ruiz y la obra de videoarte The Laughing Alligator (1979) de Juan Downey, aproximando dos expresiones estéticas comúnmente disociadas. Ambas piezas son abordadas como dispositivos experimentales que interrogan las representaciones hegemónicas de la alteridad. A través del análisis de la apropiación tecnológica y la ruptura con el realismo documental, se argumenta que estos autores despliegan una antropofagia visual que desestabiliza las dinámicas coloniales del encuentro etnográfico. El texto explora cómo, frente al colapso de los grandes relatos políticos de los años 70’ en América Latina, emerge una subjetividad irónica y fragmentada. Finalmente, se examina la tensión entre la lógica racionalista occidental y la discontinuidad de la alteridad, desentrañando el modo en que estas máquinas de visión fagocitan y reconfiguran la identidad cultural.
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